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Es arquitecta por la Universidad de Buenos Aires y Doctora en Arquitectura por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Actualmente, es subdirectora de la ETSAB, profesora titular de urbanismo de la escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Barcelona y codirectora junto con Josep María Montaner del Master Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI en la ETSAB. Es profesora de la asignatura de doctorado “Urbanismo y Género: Teoría y Práctica” en el programa de Máster Oficial del Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la ETSAB.
Zaida Muxi
Subdirectora de la ETSAB
“También debemos pensar en ciudad como el espacio de lo privado, de las viviendas donde se dan una serie de relaciones comunitarias, de servicios para desarrollar nuestra necesidades productivas y reproductivas”
EKITEN -Thinking - El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, vemos cómo se desarrollan numerosos eventos en nuestras ciudades para reivindicar la igualdad de la mujer frente al hombre en espacios públicos como el correspondiente al ámbito laboral o es
Z. Muxi - Tradicionalmente, el urbanismo se ha pensado en función de unas valoraciones que parten de la perspectiva macroeconómica o desde las obligaciones y responsabilidades del mundo de la producción. No tanto, desde la necesidad de poner en igualdad de condiciones la vida cotidiana y la vida reproductiva. ¿Esto qué quiere decir? Que se hacen barrios, por ejemplo, nuevos barrios de viviendas y no se piensa en la necesidades de dotar con servicios de proximidad a esos barrios ( transportes públicos, escuelas, equipamientos..etc) (las diferentes normativas lo contemplan pero no se establece la obligatoriedad de la simultaneidad, porque no se considera importante). Esta falta de servicios a las personas a quienes más afectan son a aquellas que son dependientes de otras o a las personas independientes que están al cuidado de las personas dependientes (adultos mayores, niños y niñas…) y que generalmente son mujeres. Por otro lado, en estas urbanizaciones la vida cotidiana (comprar comida, hacer trámites) se sitúan fuera del circuito próximo de la vivienda lo cual implica desplazamientos específicos a sitios, que a su vez exige un tiempo mal utilizado, un uso del tiempo poco eficiente. El trayecto se convierte en un tiempo inútil, con una única actividad desplazarse, que en lugar de estar dedicado a otras actividades más atractivas para la persona se convierte en una obligación con tiempo específico de dedicación. Creo que necesitamos altos grados de sensibilidad y de formación en estas materias. Hay que revisar muchos de los valores aprendidos, los utilizados, la terminología, el lenguaje. Vivimos en una sociedad manipulada por los medios, la publicidad y reconocer que existen diferencias de género que comporta unas desigualdades de oportunidades y de acceso a todo es un cambio muy profundo en la sociedad. Esto es lo más complicado que tiene la aplicación de la perspectiva de género en el camino hacia la igualdad entre hombres y mujeres. Ya que comporta el cuestionamiento de tus propias aptitudes vitales, de relación, de estudios, de cómo hablas, es como hacer un psicoanálisis obligado y no todo el mundo está dispuesto a hacerlo.
EKITEN -Thinking - Muchas veces cuando hablamos de enfoque de género en el urbanismo hacemos relación a la seguridad pero hay otros elementos que también debemos tener en cuenta, ¿cuáles son estos otros elementos?
Z. Muxi - Hablar de seguridad es muy efectista. Resumir la cuestión de género a seguridad refuerza la mística de la feminidad que tan bien explicara hace más de 40 años Bety Friedan, ya que es considerar a la mujer como un ser indefenso o débil. Hay que ir más allá y pensar porqué la mujer hoy en pleno siglo XXI es un objeto susceptible de ser atacado en el espacio público. Si hacemos un barrio diverso, mixto con muchas actividades es un barrio seguro. Por lo tanto hablaríamos de seguridad a partir de la actividad, de la multifunción. Otra cuestión que tendríamos que ver al analizar la perspectiva de género en las ciudades es la del uso del tiempo, o más bien los usos diversos del tiempo en las ciudades. Es decir, que no haya uniformidad de tiempos y que haya mayor flexibilidad de los tiempos. En la actualidad, la flexibilidad del tiempo es un tema que está en la agenda pero desde el punto de vista de las empresas, de la flexibilidad laboral, que no deja de ser una flexibilidad por objetivos. Sin embargo no hablamos tanto de la flexibilidad del trabajo por tiempos, de flexibilidad horaria para que aquellas personas encargadas de los cuidados puedan articular o conciliar mejor el tiempo propio, el tiempo del trabajo remunerado y el tiempo del trabajo reproductivo. Estamos hablando de barrios de multifunciones reales y te diría más que en un mismo edificio haya varias utilidades, tanto de oficinas como de viviendas como de comercios…. Se han construido muchos edificios que pueden ser interesantes, desde el punto de vista arquitectónico, pero que si los analizas en función de su utilidad urbana son muy deficientes. Si tú tienes un espacio con mucha actividad interior pero sin conexión con el exterior estás generando un foco de inseguridad del espacio público.
EKITEN -Thinking - ¿Cómo traducimos este concepto en formas de diseñar y gestionar las políticas públicas de vivienda y desarrollo urbano?
Z. Muxi - Lo primero sería la aceptación que no existe una única forma de entender el mundo, la ciudad y la vida. Los grupos de poder, las grandes empresas, no pueden ser los únicos que presionen a los gobiernos para determinar actuaciones. La ciudadanía debe convertirse en un Grupo de Poder. En este sentido, trabajar con y para la gente sería fundamental, en sistemas de participación reales donde primero se trabaje con grupos separados de hombres y mujeres (de niños, niñas, personas adultas…etc) y luego se mezclen. Por tanto es importante generar estos mecanismos de participación pero sobre todo con mujeres y con los colectivos que normalmente se encuentran desvinculados de los procesos de toma de decisión. En segundo lugar, debemos observar la realidad desde la proximidad y no sólo desde los números, desde las estadísticas, y en todo caso si trabajamos desde éstas, debemos hacerlo con segregación y cualificación de los datos. No nos valen las estadísticas genéricas, necesitamos saber quién conforma los diferente porcentajes de la población, qué edades tienen, qué ingresos, qué niveles educativos, cuántos son hombres y cuántas mujeres…. También es importante observar las calles, cómo la gente se mueve en las calles, cómo es morfológicamente el barrio, qué calles son más transitadas. En el análisis debemos relacionar las diferentes variables e igualar la observación científica (las estadísticas) con la observación más cualitativa de la vida real de las personas. Y por último, entraríamos a analizar los detalles. Si reconocemos las diferencias que tenemos hombres y mujeres en usos de espacios, en accesibilidad, en acceso a la vivienda… nos permitirá hacer políticas adecuadas para cada una de estas diferencias con el objetivo de disminuir las desigualdades. Esto nos lleva a pensar que debe haber servicios de cuidado compartido (guarderías en horario fuera del escolar, actividades fuera del horario laboral…), mayores niveles de seguridad en las calles, facilidades en el transporte público…
EKITEN -Thinking - ¿En relación con el hecho residencial cómo debemos entender los retos en cuestión de vivienda en este siglo XXI?
Z. Muxi - Es imprescindible reencuadrar la cuestión de la vivienda contemporánea asumiendo tanto los cambios sociales ya acaecidos en los últimos 30 años y los que están por venir como la cuestión urbana. Dentro de las cuestiones sociales que nos llevarán a preguntarnos sobre la validez o la adecuación de las tipologías de vivienda a las reales necesidades y las maneras de vivir de la sociedad actual se encuentran sin duda: el papel de la mujer; las nuevas familias y los cambios demográficos, especialmente los orígenes diversos de los que cohabitamos en las ciudades actuales y la inversión o al menos rectangularización de la figura de la pirámide de edades. Se han de pensar tanto las tipologías como las maneras de acceder a un piso y los modelos de tenencia. Se han de propiciar la concepción de la vivienda como bien de uso, y en este sentido las cooperativas de habitantes (no solamente de productores) son un buen modelo, no una opción única pero sí debería ser una opción para personas que quieran otra manera de vivir. En este sentido, las experiencias europeas de co-housing y la vivienda en cooperativa tanto en Viena como en Uruguay son buenas muestras de que es posible otra manera de acceder y gestionar el proceso de producción de la vivienda.
EKITEN -Thinking - ¿Qué elementos debe introducir un gestor en su práctica para responder a los retos del Siglo XXI?
Z. Muxi - Los gestores muchas veces se vuelven conservadores a la hora de aceptar nuevos proyectos. A veces se hacen nuevas propuestas que conllevan algún cambio normativo, que se podría hacer, no es imposible, pero es más trabajo, y pareciera que a veces no están dispuestos a tener ese plus de trabajo. Es más fácil seguir haciendo lo mismo de siempre y no cuestionarse. Creo que si uno piensa en la normativa de tráfico y cómo ha cambiado en los últimos 20 años, se debería poder pensar que con la vivienda se puede hacer lo mismo. ¿Por qué no podemos tener una vivienda que nos garantice una habitabilidad pero que sean más flexibles en su diseño?. Ahora se espera a que las viviendas estén hechas para adjudicarlas por qué no se forman grupos de habitantes previamente y se trabaja con ellos para hacer algo que sea más útil para las familias?
EKITEN -Thinking - En tu intervención en el Primer Laboratorio de Ideas sobre Políticas de Vivienda y Desarrollo urbano organizado por EKITEN-Thinking iniciaste tu presentación diciendo que “no se puede entender la vivienda sin la ciudad, ni la ciudad sin
Z. Muxi - La vivienda y la ciudad se han de pensar juntas, en sinergia. La ciudad sin vivienda no es ciudad pero sólo la vivienda no hace ciudad. Y la ciudad se forma de barrios y los barrios de personas. Si pensamos en la ciudad como sólo el espacio de lo público, que por supuesto lo es pero también la debemos pensar como espacio de lo privado, de las vivienda en donde se deberían poder dar una serie de relaciones comunitarias, de servicios para desarrollar nuestra necesidades productivas y reproductivas. Hoy tenemos una sociedad que es muy diversa en origen, en cultura, en decisiones de modo de vida..etc. por lo tanto no podemos responder de la misma manera a la gran diversidad de necesidades existente, por lo tanto, por qué hacemos vivienda tan pautadas y homogéneas. No podemos pensar que todas las familias vivirán igual y distribuirán sus espacios de igual forma porque hay familias con realidades diferentes (monoparentales, familias con personas dependientes, pisos de estudiantes, de divorciados/as..etc), hay muchas variantes que se deben tener en cuenta. Por lo tanto, cuando hablamos que no se puede pensar la ciudad sin la vivienda y sin las personas, hacemos referencia a eso a que debe acometerse y pensarse la ciudad poniendo los tres argumentos en relación. Pensar en la ciudad, desde su aspecto productivo sí, pero sin olvidarnos de lo cotidiano, de lo reproductivo. Poniendo ambas cuestiones en igualdad colocamos a las personas en primer lugar. Para entender y proponer es necesario mezclar las dimensiones del análisis y del conocimiento no sólo las dimensiones físicas y económicas sino también la social.




